miércoles, 23 de febrero de 2011

Postres invisibles

Luces espaciales intermitentes me seguían
su cabeza no parecía para nada prematura
el tiempo había dejado todo eso atrás
Ahora parecía que lo único en su mente eran mis labios
Tan anhelados cenderos, tan anhelados cenderos
con él traía una porción de pastel eterno
para tentarme, como suele hacer
pero nisiquiera podría probar un bocado de ese maravilloso postre
porque mis venas no me lo permitían
ya había escojido el libro a seguir
y no podía - ni quería- cambiar mi desición
pero por más fuerte que fue mi mente,
mi cuerpo me traicionó abalándozandose sobre el pastel
al probarlo sentí que los arcoiris, las estrellas y las sábanas que estaban guardadas me invitaban a jugar
las frambuezas recorrieron mi paladar bailando de a dos
todas se movían de aquí para allá escuchando la música sorda con sus no oídos
nisiquiera había podido detenerme a mí
¿Cómo podría detenerlas a ellas?
ya basta. Basta de bailar en mi boca.
les supliqué "ya basta!"
pero seguían bailando y bailando al compás del silencio
Voy a nadar. Voy a nadar en vino rojo. Eso voy a hacer.
Voy a hundirme en las burbujas gigantes del ayer
y también en las de mañana
no quiero más frambuezas saltarinas en mi lengua
y con esta última línea lo veo a él,
alejándose con su pastel, como si nada hubiera pasado
Un momento, las frambuezas no existen en mi galaxia
tampoco los pasteles
tampoco existe él.

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